17/07/10

El Malacrianza regresa al redondel donde mato a montador

Nicoya. Han pasado 3 años, 7 meses que Su Majestad El Malacrianza de playa Garza tiñera de sangre el redondel de Caimital , al degollar con sus potentes cachos al joven montador, Jeison Gómez "El invisible" , oriundo de Río Grande de Nicoya. Gómez se convertía así, en la segunda víctima mortal del astado, pues ya el 18 de julio del 2005, había cobrado la vida de Juan Carlos Cubillo en las fiestas de San Vicente de Nicoya.
Será la primera vez, que el toro regresa a un pueblo, donde ya había cobrado una vida. Por ejemplo, desde que mato a Cubillo, nunca más volvió a San Vicente.Al respecto, el experto en monta rustica, Glen Wells comento que “la gente tiene como de mal augurio que un toro que mata a un muchacho vuelva a ese redondel”.
Para este domingo 18 de julio, el toro se convierte en la principal atracción de las fiestas en honor a la Virgen del Carmen, patrona de Caimital, comunidad a 20 kilómetros del centro de la ciudad colonial, sobre la carretera a playa Sámara.Un día antes, el sábado 17, su archirrival, El Chirriche de San Pedro de Santa Cruz, estará saltando al ruedo, en defensa de su impresionante invicto de 75 montas, sin que montador alguna, logre hacerle la pega.
Sin llegar aún a igualar a su rival, en lo que respecta a montadores fallecidos, El Chirriche suma ya una larga lista de montadores con graves lesiones, donde algunos han perdido un ojo, otros cargan fracturas y amnesia temporal.
Sobre la identidad de los montadores que arriesgaran “pegados como mazate al cuero del animal” la vida, por mantener viva la más vernácula de las tradiciones pamperas, los organizadores lo guardan con gran recelo, precisamente para evitar cualquier tipo de especulaciones en torno a la fama de Su Majestad.
Teresa Salas, presidenta de la Asociación de Desarrollo de Caimital explico que más allá de la fama por dar muerte a dos montadores, se inclinaron por los dos animales “dado que para nadie es un secreto que, donde se monten, el éxito está asegurado, porque la gente los sigue por donde van”.