04/04/10

Lagarteada o caza del lagarto bajo protesta




Lagarteros protestan por destrucción de nidales


Santa Cruz, Guanacaste. La tradicional lagarteada del viernes santo en Ortega a 25 kilómetros del centro de la ciudad folclórica, tuvo este año, matices especiales, al denunciar sus organizadores la destrucción de “cientos de nidales y el hábitat natural de los reptiles”.
La caza, bajo la atenta vigilancia de funcionarios del Minaet, se realizo en el río Palmas, con una multitudinaria asistencia de público, que se aposto a orillas del otrora imponente río.
Bajo un sol abrasador, sin árboles para protegerse, las casi tres mil personas, soportaron y esperaron estoicamente, la captura de un impresionante reptil de unos 5 metros de largo. Se trataba de una hembra, conocida como “amarilla” de las más peligrosas en la zona.
Durante más de dos horas, expertos lagarteros, arriesgando la vida, se arrastraron tierra adentro por una cueva de 6 metros de profundidad, donde después de amarrarla y taparle los ojos con una camiseta batallaron por “sacarla”.
Al verse acosada, el animal emitía una especie de sonido como “bramidos”, acompañado del golpeteo de la cola sobre la tierra. Minutos después del mediodía, los hombres “jalaban” con fuerza logrando ponerla fuera de su madriguera. Cuando el sol estaba en su punto más alto, el aplauso, acompañado del característico grito guanacasteco, se extendió por toda la margen desolada del río Palmas.
Con el lagarto a cuestas, cruzaron a nado el cauce del río, trasladándolo a una pileta en el centro de Ortega. Francisco Ramos, funcionario del MINAET señalo que la actividad se llevo a cabo sin mayores contratiempos, respetándose en todo momento los parámetros de protección y conservación de la especie.

Sin nidos. Según los vecinos, el río Palmas fue canalizado por la Comisión Nacional de Emergencias a lo largo de 4 kilómetros, destruyendo las cuevas de los lagartos y todo sitio de anidación de otras especies.
Álvaro Cascante, líder los lagarteros señalo que el lugar de captura fue escogido a propósito, para que los visitantes fueran testigo, del grave daño hecho al ecosistema.
“Es nuestra manera, humilde y respetuosa de protesta, pero todo el mundo vio la destrucción y la gente sufrió por el sol, por el calor, porque no quedo un solo árbol como sombra” agrego Cascante.