22/12/08

El Malacrianza esta de vuelta

Nicoya. "Cuando salí de la casa, lo hice con los huevos bien puestos, dispuesto a que este toro cochino no se quede sin espuelear y mejor que sea acá, en su pueblo" confeso Junior Rosales de 22 años, minutos antes de probar suerte sobre los lomos de El Malacrianza.
En su casa, en 27 de abril a 17 kilómetros de la ciudad folclórica, quedaba su "viejita" llorando y "suplicándole" que no montara a ese toro, porque se lo podía matar.
Días atrás, el amor de su vida, lo había abandonado cuando se entero que "iba por El Malacrianza", ya que tienen una niña de escasos 18 meses de nacida, pero, la decisión ya estaba tomada y nada ni nadie haría que desistiera de montarlo, pues "tengo rato esperando por el y probar de una vez por todas quien es el mejor".
En la pequeña comunidad de la Esperanza Sur de Nosara a 45 kilómetros de la ciudad colonial, la noche era mágica, esplendorosa, una brisa suave bajaba desde la montaña y se perdía en la inmensidad del océano Pacífico.
A las 8:54 p.m., espíritu guanacasteco de unas dos mil personas, que llegaron desde todos los rincones de la pampa, vibro, cuando la fiera "cayó" a la manga de salida, quebrando las varas de seguridad, intentando saltar sobre el portón de más de dos metros de alto.
Durante 15 minutos, el toro hizo honor a su nombro, inquieto, nervioso, bravo, donde los alistadores lucharon por colocarle los "chupones" protectores en sus enormes cachos y el pretal de cabuya corrido a dos vueltas.
Sentado sobre el toro, Rosales pidió "un poquito de agua" el cual apuro con ansiedad, quizás, para bajar el nudo que tenia en la garganta, recordando cuando en la puerta de la casa, su "viejita" le dio la bendición y le dijo: "Dios me lo traiga vivo" , inmediatamente dejo caer las espuelas y grito "puerta".
Fueron seis segundos de fuerza descomunal, donde El Malacrianza descargo toda la furia acumulada durante 16 meses de retiro. Pegado como un mazate al cuero del animal, Rosales resistía la fuerza de sus brincos, hasta que, como aspas de molino, sus enormes cachos impactaron en el rostro, en el hombro y en las costillas. El Malacrianza esta de vuelta.

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19/12/08

El Malacrianza al ruedo


Nicoya. El toro mas famoso del país, El Malacrianza de la hacienda Nueva Esperanza, saltará al ruedo el próximo domingo 21 de diciembre a las 5p.m., en las fiestas populares organizadas por la Asociación de Desarrollo de la Esperanza Sur de Nosara, en la costa nicoyana.
La espectativa por ser testigos del regreso del toro ,mimado de los guanacastecos es tal, que los organizadores esperan una "venta loca de entradas" que podrìa superar los 10 millones de colones.
El Malacrianza fue montado por última vez el 4 de agosto del 2007 en Cartagena de Santa Cruz, donde sufrió una importante lesión en una de sus patas, que lo mantuvo alejado de redondeles y barreras, perdiendose la temporada de monta en Guanacaste.
El animal que exibe 800 kilos de fuerza bruta, una portentosa cornamenta de 40 centímetros y un brinco demoledor llevará sobre los lomos a Junior Rosales, un experto en el estilo rustico guanacasteco, con espuela corrediza y pretal de cabuya corrido a dos vueltas.
Los fondos que se recauden se utilizaran para realizar mejoras en el salón comunal, la escuela y acueducto rural.
La monta del toro, es dedicada a la ministra Karla Gonzalez, al alcalde de Hojancha Juan Marín y el regidor nicoyano Antonio Mendez.

15/12/08

Mujeres guanacastecas

Guanacaste en voz de mujer
Es un proyecto de investigación y recopilación que lleva a cabo la canta autora hojancheña, Karol Cabalceta en coordinación con el Ministerio de Cultura. El trabajo pretende rescatar obras inéditas de mujeres guanacastecas mayores de 50 años, con el objetivo de establecer una base de datos, publicar un cancionero y grabar un disco.
Cabalceta que se ha dedicado a recorrer la provincia, considera que son mujeres que le han dado más énfasis a su papel de amas de casa, esposas, madres, y que tienen la faceta artística como un pasatiempo. "Como ellas, han muchas en la provincia que están ahí, y el proyecto busca precisamente eso, sacarlas y presentarlas a la población como un hermoso legado, parte de nuestra historia cultural escondida".
El proyecto se desarrolla con el aporte de 6 mujeres, Amalia Martínez y Elida Miranda de Tilarán, Carmen Leal de Santa Cruz, Aleida Méndez, Aida Blanco y Elsa Centeno de Abangares, además se decidió incorporar a las conocidas Guadalupe Urbina de Sardinal y Pilar Rodríguez de Liberia, como reconocimiento a su labor pionera en este campo.
En sus canciones, estas cincuentonas, le cantan al Guanacaste eterno, presente en la mujer campesina que palmea tortilla a la orilla del fogón, al paisaje inmediato que se ha vuelto parte de su vivencia, a las tradiciones religiosas de las cuales son participes y a la familia. Dependiendo de la zona donde residen, así le imprimen a sus canciones, el ritmo, que va desde el pasillo, pasando por el bolero hasta la clásica parrandera.
En su mayoría son mujeres de un gran talento, sin formación en el campo musical, que todo lo hacen de memoria, mientras realizan las tareas cotidianas en su casa o lugar de trabajo, tal el caso de doña Elida Miranda, una campesina tilaranense. Como referencia, Cabalceta explico que "una de ellas, que es santacruceña de cepa, por esas circunstancias de la vida, vive ahora en Filadelfia, y en una de sus canciones deja ver toda la nostalgia por su tierra natal, de la cual vive alejada por su otro gran amor".
Se tiene previsto que en su primera etapa, este listo para su publicación en el mes de febrero del 2009.

12/12/08

Celebración en honor al virgen de Guadalupe

En honor a la lupita
Nicoya,Guanacaste (12 diciembre 2008). Cientos de nicoyanos recorrieron hoy 12 de diciembre las calles de la ciudad colonial para celebrar el día de la Virgen de Guadalupe, que atrae a gran cantidad de turistas y cuya conmemoración se remonta a los tiempos de la colonia.
El momento culminante de la peregrinación de la imagen, es cuando diestros bailarines, interpretaron al frente de la imagen la ancestral danza de la yeguita. Según la tradición oral guanacasteca, cuando un grupo de indígenas caminaban de Nicoya a Curime, cerca del cerro de las Cruces, dos hermanos discutieron y pelearon a machetazos, las mujeres clamaron la intervención de su patrona y de forma milagrosa del cerro bajo un caballito alazan que separo a los contendientes, desde entonces a la festividad de la virgen de Guadalupe se le sumo el baile de la yeguita.
Luego del recorrido, la multitud de devotos se concentra en la llamada casa de la virgen o cofradía, donde los mayordomos y sirvientes de la virgen, sirven comidas tradicionales de la zona a base de maíz, en una autentica fiesta popular religiosa.
Como cada año, la procesión fue presidida por el obispo de Tilarán, Monseñor Victorino Gerardi, acompañado de sacerdotes de toda la provincia de Guanacaste.

11/12/08

Primer viaje en bus

50 años de primer viaje en bus
Pasajeros pagaron 28 colones
Nicoya. Hoy 11 de diciembre se cumplen 50 años, del primer viaje en bus desde San Jose a Nicoya. Durante 12 agotadoras horas, en medio de trochas, cruzando ríos y venciendo toda clase de obstaculos, una pequeña microbus, conducida por Danilo Alfaro, abrió el camino que cambio por completo la vida de los guanacastecos.
Ese historico recorrido de 297 kilometros, salio a las 6 a.m. de la ciudad capital, teniendo como como pasajeros a los hermanos Matilde, Ricardo y Ana Cecilia Cerdas.
Danilo Alfaro, recuerda que fue necesario desafiar y vencer varios retos: ríos sin puentes y un camino de lastre que, en algunos sectores, se hizo intransitable, principalmente por la zona donde hoy se ubica el aeropuerto internacional Daniel Oduber.
La pequeña buseta tenía capacidad para 17 pasajeros y la había comprado en ¢30.000,. Hace 50 años, el único medio para viajar a la capital era la avioneta, de modo que el nuevo servicio de transporte, permitió los viajes frecuentes y más seguros por tierra.
Si la historia se escribe con hechos, Danilo Alfaro, de la Empresa de Buses Alfaro, escribió con letras de oro, en la anchurosa pampa su nombre.

05/12/08

El mejor vino de coyol está en Nambì

Coyoleras: tradición que perdura
Nicoya. Con la llegada del verano, en la provincia de Guanacaste, las tradicionales Coyoleras se convierten en el lugar ideal para quienes disfrutan “apagar” la sed con un buen vino de coyol.
Esta típica bebida se obtiene al cortar el coyol y hacer un orificio en la corona del tallo. En ese punto se acumula un líquido que se fermenta y queda listo para el consumo.
En improvisados ranchos de palma, los lugareños venden la bebida en medio de amenas tertulias y la alegre música de marimbas, sin faltar el grupo de amigos que lleva su guitarra y entre coyol y coyol amenizan el ambiente.
El beber vino de coyol es una herencia de los indígenas chorotegas que se ha extendido al pasar de los años y que se mantiene viva entre los guanacastecos.La tradicional temporada de la bebida comienza en diciembre y se extiende hasta finales del mes de abril. En enero y febrero es cuando se obtiene el mejor vino.
Algunos consumidores prefieren visitar las coyoleras al mediodía, cuando el vino es dulce; otros llegan en la tarde, cuando el sabor de la bebida es más fuerte. Famoso por sus coyoleras es la comunidad de Nambí (el perro), que se ubica a 12 kilómetros del centro de Nicoya, a orillas de la carretera que comunica con Santa Cruz.
Parada obligada para el turista es en la coyolera de Tony Muñoz González, un vecino de San Francisco de Coyote del cantón de Nandayure, que lleva más 20 años de vender buen coyol.
"A la gente le gusta de todo sabor. El vino dulce es el que toman los niños y se extrae al mediodía. El fuerte, que sacamos a las 6 a. m. y a las 4 p. m., dicen que sí llega. Una vez que empieza la temporada, no hay un solo día que la gente deje de pasar por su botellita", explico Muñoz, mientras se preparaba para “ordeñar” varios “palos” tendidos en el patio de la coyolera.
Un palo rinde entre 60 a 70 botellas mes. Cada botella tiene un valor que oscila entre los 700 u 1000 colones.
El coyol es una de las especies de palma de Costa Rica que más abunda en nuestras planicies guanacastecas, su nombre científico es Acrocomia vinifera y forma parte de la familia Palmae.
Desde muchos años atrás, esta maravillosa palma, cuya corteza está rodeada por miles de espinas, ha cumplido un papel muy importante en nuestros Bosques.En el pasado los indígenas también utilizaron los frutos de esta palma, para obtener el aceite que hay en el coco de la semilla, el cual obtenían quebrando la semilla entre dos piedras.